2019
La historia de Sabita comenzó en 2019, antes de contar con un nombre.
Este año tuvimos nuestro primer acercamiento directo a la operación de alimentos y bebidas, participando en una concesión dentro de un entorno aeroportuario.
Esa experiencia nos permitió conocer desde dentro lo que implica mantener una operación funcionando todos los días: personal, inventarios, proveedores, costos y, sobre todo, servicio.
Años después surgió la oportunidad de llevar esa experiencia a un entorno completamente distinto. Esa oportunidad terminaría dando forma a lo que hoy conocemos como Sabita.
En 2022 asumimos la puesta en marcha de una amenidad gastronómica dentro de un desarrollo residencial al norte de Mérida.
No llegamos a administrar una operación existente.
El espacio todavía no contaba con un servicio gastronómico establecido, por lo que tuvimos que construir la operación desde su inicio: definir la oferta, organizar el abastecimiento, establecer controles, integrar al equipo y adaptar el servicio a la dinámica particular del desarrollo.
Fue durante esta primera operación donde entendimos una diferencia que terminaría siendo fundamental para nuestro modelo: una amenidad no funciona bajo la misma lógica que un restaurante independiente
Su desempeño no depende únicamente de cuánto vende. También debe responder a las necesidades del proyecto, trabajar de manera coordinada con su administración y generar valor para las personas que utilizan el espacio.
Los primeros años representaron también nuestra mayor curva de aprendizaje.
La experiencia diaria nos permitió identificar qué funcionaba, qué debía cambiar y, especialmente, qué aspectos de una operación no podían depender únicamente del criterio o experiencia de una persona.
Conforme crecimos, comenzamos a transformar ese aprendizaje en estructura: procedimientos más claros, manuales de operación, controles, mecanismos de supervisión y nuevas formas de medir el desempeño de cada unidad. Con el tiempo incorporamos indicadores y herramientas tecnológicas desarrolladas para nuestras propias necesidades operativas.
Así, lo que comenzó con la puesta en marcha de una amenidad fue evolucionando hacia un modelo de operación cada vez más estructurado.
La relación construida a partir de aquella primera operación abrió posteriormente la puerta a nuevos proyectos.
Cada apertura presentó necesidades diferentes y nos obligó a adaptar equipos, procesos y formas de trabajo. Esa experiencia reforzó una idea que hoy forma parte de nuestra manera de operar: dos proyectos pueden parecer similares y, aun así, necesitar soluciones distintas.
Actualmente mantenemos operaciones en tres residenciales de alto nivel al norte de Mérida.
Para nosotros, ese crecimiento representa algo más importante que aumentar el número de unidades: demuestra la evolución desde aquella primera amenidad que comenzamos a operar en 2022 hacia la capacidad de gestionar diferentes operaciones de manera simultánea.
Nuestra experiencia se ha construido principalmente dentro del sector residencial, pero las capacidades que hemos desarrollado no dependen exclusivamente de ese entorno.
Implementar un servicio, construir sus procesos, formar una operación y posteriormente gestionarla requiere entender primero el espacio, sus objetivos y a las personas que lo utilizan.
La siguiente etapa de Sabita consiste en llevar esa experiencia a nuevos proyectos y sectores, continuando el desarrollo de un modelo de operación que pueda adaptarse a diferentes necesidades sin perder control, eficiencia ni calidad de servicio.